A veces importa menos el número, que la capacidad de hacer daño que tienen.

El fin de año, no le será fácil este fin de año, al gobierno de Alicia Kirchner y el ex fpv, a pocos días de comenzado el mes de diciembre, los reclamos se hacen oír en la mayoría de los gremios, casi anticipando que no debería haber demoras, porque la situación con el sueldo de diciembre y el aguinaldo puede causar estragos en las escuálida economía familiar de miles de empleados públicos.

La lista comenzó a sumar en las últimas horas otras entidades gremiales, los empleados judiciales que paralizan el sistema judicial, la asociación de profesionales de la salud que hace tambalear aún más la salud pública,  ATE que condiciona la alicaída educación, y anula la actividad en la mayoría de la administración pública y se sumó el sector que nuclea al personal de la nación, que si bien tiene minúscula la incidencia, proviniendo de un gremio ultra filo k, no deja de ser un gesto. Hay otros empleados –a pesar que los gremios tienen clara identificación con el ex fpv, como el ex canal 9 de tv, ahora repetidora de telesur y la cámpora, están con carteles y retención de tarea hace ya varios días, aunque por su baja penetración, poco es conocido por la ciudadanía.

Capítulo aparte merece el gremio de los maestros, que no tomaron decisión aunque todo hace suponer que en las próximas horas entrarán como todos los meses en paro encubierto por el atraso del pago de los sueldos.

Y los jubilados, que siguen reclamando ante el gobierno de Alicia Kirchner, que no ve, no habla, y no le interesa responder a ningún sector, y en este caso, los viejos solo quiere cobrar el sueldo en fechas razonables.

Los porcentajes de legitimidad que tiene el actual gobierno de Santa Cruz, son tan estrechos, que resulta absolutamente improbable que pueden solucionar los dramas que han creado con su manifiesta incapacidad para administrar, por más que insista Alicia Kirchner que está trabajando bien y que hacen todo bien.

Solo ella y los fantasmas que la rodean se lo pueden creer, el resto de los ciudadanos de a pie, saben que esto resulta imposible, son el mal personificado, jamás podrán ser la cura, de esta penosa enfermedad que padecemos, nepotismo, hegemonía desmedida, corrupción y absoluta falta de idoneidad para gobernar.

Son unos pocos cientos en el gobierno, pero producen efectos negativos a diario, la provincia en su totalidad es una muestra. Por tanto, a veces importa menos el número, que la capacidad de hacer daño que tienen.

El viejo sistema del fpv, el apriete, la mafia, los jefes de manzana, los alcahuetes en todos los organismos estatales, trabajo siempre cubierto por los militantes en cargos políticos, ahora ha vuelto en todo su esplendor, dado que son los encargados de hacer lista negras, denunciar o pasar datos a las estructuras de recursos humanos o jefaturas de personal para amenazar, amedrentar o sancionar en algunos casos a los que osan peticionar por el cobro de sueldos, o una paritaria salarial o mejores condiciones de trabajo y ni que hablar de pretender tener elementos dignos para hacer su propio trabajo.

El estado se cae a pedazos, se deshilacha por completo, nada funciona, se nota gravemente en los hospitales, en la policía, en los bomberos, en los colegios, la falta de inversión es tan notoria que ya es inocultable, obvio no a los ojos de Alicia Kirchner y sus ministros fantasmas que nada ven, nada oyen, ni nada hacen bien…

Prosiguiendo con la sana costumbre de la buena lectura, leí un artículo del señor periodista Fernando Laborde en el cual describía con claridad notoria, lo que pasa actualmente en país.

“La Argentina de hoy se asemeja a un barco que navega en la mitad de un ancho río, profundo y en el medio de una tormenta. Sus tripulantes saben que en la orilla hacia la que avanzan pueden encontrar un destino de esplendor y previsibilidad que el que tanto fantasearon.

Pero –siempre hay uno- ante los peligros que conjeturan de no pocos temporales que se aproximan, a veces dudan, entre seguir ese rumbo o retornar al punto de partida, volviendo desde de lo andado”.

Estas dudas, se suman a la otra asignatura pendiente, la reforma de un Estado gigantesco e ineficiente, que se devora, la ilusión de un gobierno nacional que destina recursos para ciertas áreas e ignora otras, que hoy día por las carencias propias, aparecen con flacos recursos, y se siguen sucediendo desgracias, tragedias y se van perdiendo vidas.

La trágica desaparición del submarino ARA San Juan y sus 44 tripulantes, evidenció un problema estructural, que sin duda, arrastramos desde el fin de la guerra de las Malvinas aunque nunca ocupó un lugar privilegiado en la agenda pública: el desmantelamiento de nuestra industria de la defensa y el deterioro material de todas las Fuerzas Armadas, fue sistemático.

Además, a este panorama de ausencia de recursos por caso durante años para los programas como fútbol para todos, boxeo para todos, automovilismo para todos etc…

Vamos desde las sospechas de negociados, hasta la corrupción que provocaron las reparaciones durante la gestión cristinista, y que ahora paulatinamente se va descubriendo en el ARA San Juan, a lo que se suma  que en este 2017 se encontraba en pésimas condiciones y que, en 2014, ya había provocado  angustias en la tripulación, que ahora desapareció en el fondo del mar.

Los testimonios que se van publicando, no dejan de aportar datos a una triste realidad, conocida por todos, e ignorada de la misma manera. Las Fuerzas Armadas Argentinas son una entelequia.

Hay una anécdota que da cuenta que todos, sin excepción sabían que están viviendo la crónica de otra tragedia anunciada… Resulta que un día el diputado nacional de Cambiemos Gastón Roma, integrante de la Comisión de Defensa de la Cámara de diputados de la nación. Contó fue llevado junto a una delegación a la base antártica Marambio en un avión que debía pasar a retirarlos por la tarde.

El avión, un Hércules, uno de los pocos que está funcionando en la Fuerza Aérea, dado que el resto fue canibalizado para que vuele uno, resultó que no pudo regresar por una falla técnica y los dejó varados en la Antártida durante un mes.

Sencillamente, porque no había otro avión. Algo parecido ocurrió el último fin de semana, según relato OPI Santa Cruz, un Hércules solo hay dos en todo el país el servicio, uno está afecta a la búsqueda del ARA San Juan y este que tuvo problemas técnicos severos, mientras se dedicaba al transporte de elementos a las bases antárticas actualmente y hasta que no lo reparen en la Antártida, otra vez deberán esperar, porque no hay otro que lo supla en la tarea.

Hasta el momento, sin embargo, poco hicieron los gobiernos de la década anterior y hasta ahora el gobierno de Macri, tampoco hizo grandes cambios para revertir un estado de cosas.

Pero las opiniones de los argentinos es incierta, producto de la tan mentada grieta: para casi el 60% de la población, el país se encuentre desprotegido ante un eventual conflicto militar con otra nación.

En tanto sumando más confusión, porque hay un gran rechazo generalizado con las FF.AA, motivado con el desprestigio que uso como norma CFK, dejándolas en manos de un personaje siniestro que comenzó activando el aparato de inteligencia y espía, como lo fue el preso Milani.  

En ese contexto un 79,9%, sé que queja que no se invierta lo suficiente en las Fuerzas Armadas, todo de acuerdo con una encuesta de la consultora Taquion y la Universidad Abierta Interamericana.

La mejor prueba de la continuidad de este deterioro es el proyecto de presupuesto para 2018. En el caso de la Armada, nada menos que el 87% de los recursos se destinan a gastos de personal y apenas el 4,5% integra la partida para mantenimiento, reparaciones y bienes de uso. Cae incluso de $ 1180 millones en 2017 a $ 968 millones el año 2018.

El presupuesto militar argentino ronda el 0,9% del PBI frente al 1,6% que en promedio destinan los demás países de América del Sur o el 2,5% que tienen las naciones de la OTAN.

Pero no sólo se gasta poco en comparación con otros países, sino que se invierte muy mal. El trágico episodio vivido puso de manifiesto cierta hipocresía de parte de una sociedad que se fastidia cuando se habla de aumentar el presupuesto para las Fuerzas Armadas, pero se horroriza ante desgracias que podrían haberse evitado con mejores inversiones.

Tal vez lo sabías, pero lo recuerdo el ranking de las provincias más extensas es la siguiente:

  1. Provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur: 1.002.445 km².
  2. Provincia de Buenos Aires: 307.571 km².
  3. Provincia de Santa Cruz: 243.943 km².

Santa Cruz tiene siete parques nacionales y al menos 27 áreas naturales y resulta ser la provincia con mayor porción de su superficie natural bajo supuesta protección nacional o provincial protegidas, la cual debería convertirla en el centro de la atención de los turistas, pero que en realidad todo termina centrándose en la república independiente de El Calafate.

Reitero Santa Cruz, es la tercer provincia más grande del país y en la actualidad, no tiene un servicio de salud acorde, el área educativa se deshilacha, la justicia está paralizada hace casi un año, la seguridad es para pocos con vigilancia privada u oficial o que cuentan con un sistema de alarma, la falta de agua potable en casi toda la provincia en un mal endémico, el no tener corte de luz es un privilegio que pocos tienen, el viajar en avión a los que vivimos en el sur se transformó en una tarea económica que no todos pueden vencer, el resto de los servicios… agua y ajo.

Es necesario discutir ahora, la ampliación del Parque Nacional Patagonia que está en tratamiento en la Legislatura Provincial, en este 2017 con la incertidumbre que no sabe cuando pagarán jubilaciones sueldos o el metafísico aguinaldo que muchos imaginan todo cura.

No podrían insumir el tiempo en discutir que se hace con la CSS, con la CPS, que hacemos con la educación de miles de pibes, como hacemos para aparezca industrias que tomen mano de obra, en definitiva que hacemos con esta provincia de Santa Cruz, que se desangra cada día buscando un destino y un futuro que no tiene.

No es con pan y circo que vamos a salir de este atolladero, en que la política basura no metió, será con el trabajo de los más capaces e idóneos que puedan repensar qué hacer con los santacruceños, que merecen vivir mejor, señores políticos ministros funcionarios, dejen de perder tiempo, la urgencia hoy son otras, busquen soluciones.

Que Dios nos ayude…  

 

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