Se termina un año duro, y comienza otro difícil, pero con esperanzas…

Durante los años de la presidencia de los Kirchner, sucedieron cosas muy malas y cuando algún distraído se pregunta, porque llegamos hasta aquí, basta con mirar lo que ocurre en Santa Cruz, que es un gran cajero de sueldos por debajo de la pobreza y de jubilados que tiene los sueldos congelados hace años.

Termina el tercer año del gobierno de Alicia kirchner y no ha logrado ninguna gestión de gobierno exitosa, por el contrario, terminaron de destruir la educación, la seguridad, inmovilizaron la justicia haciéndola caer en lo más bajo de la historia de la provincia, no investigan nada y cuando intervienen lo hacen mal, tarde y en forma desprolija.

Y la salud, no quiero ser excesivamente duro, con la odontóloga que actúa como ministro, pero aquellos que vimos morir a familiares amados, tragados por el sistema deficiente del HRRG y la CSS, donde todo está sostenido con tela adhesiva de mala calidad, puedo asegurar, que hablamos con conocimiento y dolor en el alma.

Usted ministra de salud de Santa Cruz no tiene ni derecho, a decir que hablamos desde la desinformación, usted nos tiene que pedir a los que tuvimos que retirar de la morgue a nuestros afectos, que era el único camino final por recorrer.

Usted señora ministro de salud de Santa Cruz, debe pedir disculpas públicamente por hablar como militante y no como responsable del deplorable sistema de salud de la provincia de Santa Cruz, que hace años se hunde cada vez más.

Usted no tiene ningún derecho, a tratarnos como si fuera pibes a los que usted corrige, cuando le place o le molesta la crítica, le pido que si le queda aún algo de honor profesional, respete a los muertos por la ineptitud del sistema de salud y no vuelva hablar en los términos que lo hizo.

Estamos descubriendo cada día, que estos 12 años de nepotismo, de cleptocracia, de coimas, de robos, de corrupción, desde el mismo Estado en una enfermedad muy difícil de erradicar en Santa Cruz, lo sufrimos y seguramente en el 2019, seguirá el tormento a la democracia, con la ley de lemas, con lo cual difícilmente tendrá cura, y ellos, el ex fpv, la cámpora y kolina, son la causa, jamás pueden ser un remedio para esta enfermedad, que es la corrupción de el mismo manejo del Estado.

Según datos del titular de la consultora Orlando Ferreres, 19.075.211 millones, de personas reciben algún tipo de pago por parte del sector público a nivel nacional, provincial y municipal. Y esa cifra representa el 42,9% de la población total.

Durante el período k comprendido entre 2003 y 2015, el Estado contrató a 1.347.611 personas. Es decir, el empleo público subió un 61,68% en la era kirchnerista. Y en el caso de las transferencias no remunerativas, el salto fue aún mayor: 148%. Esto se traduce en 8.111.410 de ciudadanos más.

El elevado nivel de argentinos que depende del sector estatal es un riesgo que vamos a tener que arreglar de alguna manera para poder enfocar el 2020, que va a ser un año complicado, y es cuando los vencimientos de la deuda comenzarán a ser realmente pesados de afrontar.

En 2019, esta estructura no se va a tocar porque es un año electoral. No obstante, si gana Mauricio Macri va a tener que iniciar un momento duro que le va a tocar este ajuste que hasta ahora se venía postergando pero que, en 2020, no va a poder seguir esperando.

Ahora si por algún confluencia estelar, llegara a ganar nuevamente CF, el caos, el aislamiento, nos puede llevar a lugares desconocidos por los argentinos, ahí sí deberíamos dejar de reír, cuando debamos hace fila para compra papel higiénico y un kilo de carne.

Se termina un año duro, y comienza otro más difícil.

La selectividad de los recuerdos puede provocar enormes ciénagas, aun cuando la historia sea muy reciente. La brusquedad de Néstor Kirchner quedó sumergida por las maneras todavía más brutales de su sucesora. A la muerte del expresidente, en octubre de 2010, la política negociadora y el poder ejecutivo avasallante invirtieron por completo sus roles.

Era Kirchner el que en última instancia negociaba y era CF la que apelaba al “vamos por todo”. Escribía en un análisis el periodista Sergio Suppo. La promesa de cambio de personalidad de CF, luego del duelo fingido fue decir que venía la sintonía fina, se sumó a la táctica con la que fue candidata a senadora en las elecciones del año pasado: el silencio.

Salvo apariciones espaciadas y breves, se mantuvo lejos de los atriles y reacia a contestar preguntas incómodas. Como el teniente Gral Juan Domingo Perón, CF utiliza el viejo refrán castellano que enseña, con una dosis de cinismo, que “otro vendrá que bueno me hará”.

No es difícil encontrar la intención de establecer un criterio de victimización similar y basado en situaciones dibujadas. Esa analogía consiste en vincular al Gral Perón en el exilio, con CF haciendo el sacrificio de callarse mientras “la persigue” supuestamente Cambiemos y el propio Macri, que suele poner CF en sus tuit, algo tan descabellado, como incierto.

El peronismo –que no es lo mismo que decir cristinismo, si, son ramas del mismo árbol, pero mutó, en algo impredecible- siempre manejó con gran habilidad la adaptación de la historia en su beneficio.

El mismo Perón dijo que regresaba a la Argentina convertido en un “león herbívoro” y así quedó instalado hasta hoy. Oculta tras los errores del gobierno de Macri, con los indicadores económicos y sociales negativos de estos tiempos, CF se mantiene en silencio mientras su gente dice que cambió. No deja de ser un chiste grotesco, que pocos pueden creer, Sigue siendo la misma que descarga su ira en las redes sociales, nada cambio.

Tenemos problemas muy serios y ella CF, debería llamarse al silencio, por respecto a lo que dejó, oculto como bombas de tiempo. Más de 1,5 millones de chicos tienen hambre en la Argentina.

Y pese al mantenimiento y la extensión de la protección social del gobierno nacional de Cambiemos, más la ayuda alimentaria, ese universo de pibes con hambre, se incrementó en el último año como consecuencia del rebrote inflacionario, que produjo que los planes de ayuda estatales ya no alcancen y que muchas familias no elegibles, para esos programas y caigan, así en la pobreza. El informe de avance 2018 del Observatorio de la Deuda Social de la Infancia de la UCA, que se difundió, estimó que el porcentaje de niños y adolescentes en hogares en los que se experimentó “hambre” durante los últimos 12 meses -la denominada inseguridad alimentaria severa- pasó de 9,6% a 13%, un aumento de 3,4 puntos.

Por otro lado, la proporción de niños y adolescentes en hogares que experimentan inseguridad alimentaria (dificultad para acceder a los alimentos en cantidad y calidad por problemas económicos) pasó de 21,7% a 29,3%, un aumento de 7,6 puntos porcentuales en un año.

Todo indica que en la actualidad, hay casi 3,5 millones de chicos con este problema (hace un año eran 2,6 millones). Las cifras son de terror, por eso algunas conductas tan mediocres como su personalidad, es decir cuando CF, apuesta a que todo estalle por el aire, está despreciando y restándole importancia a son millones de pobres, que se agudizaron y les costará salir mucho, por eso es tan difícil llegar acuerdos básicos.

Claramente es difícil, sino imposible, sentarse a una mesa con el ex fpv, la izquierda filo k, y otros sectores del pj, que amparan y cubren a CF en el senado, porque uno de los requisitos sería eliminar a los corruptos, para luego avanzar en líneas básica de una república de consenso y acuerdos políticos, pero sin ladrones, ni personajes impunes de la justicia, el que las hace las tiene que pagar con cárcel.

Sin justicia no hay república posible, sin democracia, no puede haber libertad, sin libertad, no podremos salir adelante jamás, sin comprender esto seguiremos en la grieta profunda, cada mediocre con su propia idea, mientras el resto, pasa hambre, es pobre y se le cortan las posibilidades de crecer.

Seré franco, no soy muy apegado a realizar balances, el bingo, para usar la alegoría, de la única industria que creció en Santa Cruz, ya está concluido, como siempre solo gano el que lo organizó y negocio, el resto unos pocos sonrieron

Cierto es que podríamos haber corrido mejor suerte, los ciudadanos de a pie, las cosas podrían haber resultado de un modo diferente, pero ya no hay mucho que se pueda cambiar en los días hábiles, que quedan para que termine el año.

Los sueldos impagos, los aguinaldos tan ansiados de lo que se carecen de noticias, el comentado y ansiado bono que nunca llegó, es demasiado tarde para lágrimas, algunos se toman uno minutos y miran para atrás.

Y es inevitable, para algunos más para otros menos, calcular aquello que se alcanzó y las cuentas que quedaron pendientes.

Valorar logros y fracasos es algo que podría ayudaría a mantener nuestras metas, tal vez sería bueno apreciar cómo uno empezó el año y cómo lo termina, qué cosas y personas nos seguían al principio del año, cuáles siguen estando y cuáles no. Hay que aprovechar en fin de año para soltar lo que se perdió y poder imaginar lo que se quiere para el próximo año, aunque las esperanzas sean muy tenues, porque son realistas.

la predisposición a la crítica es muy enérgica en los argentinos, se califica todo lo que no se consiguió y, muchas veces, se olvidan los logros. El sentido de justicia con uno mismo, permite mirar la realidad con mayor objetividad y equilibrio. Sí puede parecer académico, pero realmente es útil como espontánea evaluación.

A ver, si me explico, en 2018, la economía argentina habrá concluido otra década perdida, el PIB per cápita del país, a fines de este año será muy similar al que tenía antes de que se iniciara la crisis financiera internacional en septiembre de 2008.

Son muchos, que dicen estamos en el camino correcto, más allá de las dificultades. Hubo muchos cambios en respecto a tener una mayor transparencia, a gobernar con la verdad y dejar actuar a la justicia y como nunca se lucha con el narcotráfico.

Para usar una comparación santacruceña, hubo avances, en la nación, que  nos permite creer que vale la pena seguir apostando, al país, no por Santa Cruz, que no tiene cura, porque se volverá a repetir lo mismo de siempre…Rotundamente la Argentina tiene una deuda, que es saldar la grieta, y claramente el fanatismo cristinista, como sigue actuando no ayuda.

Simplemente, estoy persuadido y no se bien porque, no podría explicarlo, pueda ser solo una expresión de deseo, no lo sé…pero creo que “el año que viene va a ser mejor” obvio que “no va a ser por mucho mérito del gobierno de cambiemos y sus medidas”, sino por la comparación con 2018, que suficientemente malo. En tanto, como viejo jubilado de a pie, les recomiendo demorar el consumo y en lo posible ahorrar el aguinaldo, y digo esto porque miles no lo cobraron en Santa Cruz, y ya en enero cuando cobren el salario, pueden hacer un avance importante para luchar contra la inflación…No es nada, solo un idea que suprime el balance, que solo es para los políticos…

Que Dios nos ayude…

Comments are closed for this post.