Santa Cruz, vive un estado de anomia…

Me preguntaba, cómo hemos llegado a este estado actual, de las cosas en Santa Cruz, sería una obviedad repetir quienes son los responsables, todos los sabemos, a pesar que un 30% los sigue votando, pero esto es parte del karma destructivo que tenemos incorporados todos los santacruceños, hasta que no se cambie la mentalidad y algunas leyes, seguiremos en este perverso círculo negro.
No es menor tampoco el punto de preguntarse, cómo han permitido desde el gobierno nacional de cambiemos, sus ministros, subsecretarios, diputados nacionales, senadores y dirigentes políticos que fuéramos cayendo cada vez más bajo al barranco y enteramos tanto en el barro.

Habría tal vez una sencilla explicación, que es la consecuencia directa de la política basura y sus mentores, que interpretan que los ciudadanos solo están recibiendo lo que se merecen, por la dirigencia que se le parece.
Y tal vez es cierto, los santacruceños no militantes, sufrimos el castigo de pertenecer a esta extraña secta que nació aquí en Santa Cruz, y que primero copo la provincia y luego se extendió como una enfermedad infecciosa e incontrolable a todo el país, seduciendolo con los cantos populistas, que terminamos con más del 30% de la población en la indigencia y la pobreza oculta bajo estadísticas apócrifas.

Y que hoy tiene a sus máximos exponentes, imputados, procesados, embargados, presos y otros tantos en libertad por la trampa de los fueros parlamentarios.

Cualquiera, diría que lo dicho en las redes sociales, es cierto, es repetido por miles de personas, y tal vez tienen razón, tenemos la calidad de vida y los dirigentes que supimos votar en Santa Cruz, todo lo que nos falta, se lo robaron, es así de sencillo, lo robaron y con total impudicia.  
También cierto es que esta sociedad de Santa Cruz, si bien soy un profano, podría decir como diagnostico que sufrimos y vivimos en un estado de anomia, que no es más que un estado que surge cuando las reglas sociales se han degradado, o directamente se han eliminado y ya no son respetadas por los integrantes de una comunidad organizada, como supimos ser hace algunos años atrás.
Sin temor a ser excesivamente concluyentes, el concepto de anomia, por lo tanto, también puede hacer referencia a la carencia de leyes o que las mismas son dictadas sin respaldo ni consenso social, por tanto carecen de legitimidad social, haciendo que su cumplimiento sea insanablemente nulo, salvo coerción.

Este menosprecio, que se vive en vastos sectores de la sociedad santacruceña, fue estudiado por el sociólogo francés Emile Durkheim en el siglo pasado, fijando el término “anomia” para describir ese comportamiento social.
Durkheim sostenía que en una situación en la que se borran todos los límites, los deseos y las pasiones se vuelven desmedidos. La insuficiencia normativa (no porque las normas no existan, sino porque su cumplimiento no es percibido como obligatorio) producía un estado social de crispación, desesperanza y ansiedad.
Sin ser tan catedráticos, podría aplicarse a la bobas, absurdas y elementales declaraciones que intento –solo eso logró- un integrante del ministerio de gobierno fantasma de Santa Cruz, un personaje absolutamente menor, que alertó sin ningún pudor, ni arrepentimiento, públicamente al reclamar textualmente: “Llamamos a la sociedad a debatir democráticamente sin violencia”
Este oscuro e ignoto secretario del gobierno de Alicia Kirchner, olvido que los ciudadanos de a pie somos violentados, todos los días del año, al carecer de un sistema de salud digno, de una educación para miles de pibes, la no utilización de la justicia, de la falta de seguridad o la ausencia de los servicios básicos continuos, como luz, agua, caminos, viviendas o un gobierno que proyecte el desarrollo, que procure industria y fuentes sustentables de trabajo.

No pueden, repito, no deben, ante este estado de situación, salir a pedir algo que ellos, como representantes del Estado, violan sistemáticamente y encima con el poder omnímodo en sus manos.

Lo más triste, es que este personaje del ministerio fantasma de gobierno, que no se si será de la cámpora, kolina o del ex fpv, dice sin ponerse colorado que “la democracia es un sistema que permite el debate de ideas”
¿me pregunto, qué espíritu democrático ha exhibido el gobierno de Alicia Kirchner, la cámara de diputados y la justicia legitima en Santa Cruz?
Se han negado a discutir con los gremios, con los políticos, con los jubilados, solo se han reunido con sus propios amigos, hasta han ensayado y fracasado en un supuesto acuerdo social, que solo fue una representación actoral de bajo fuste. ¿de qué diálogo democrático hablan, sino es mas que claro que no saben, no pueden vivir en democracia?
Qué valor puede otorgar una sociedad como la de Santa Cruz no militante, al cumplimiento de las normas si la institución cuya función, es asegurar ese cumplimiento no es confiable, sus atribuciones no son cumplidas cabalmente, sus acciones no son justas, por caso si un juez falla a derecho, inmediatamente un fiscal militante del gobierno de Alicia Kirchner, insulta y maltrata al juez.

¿cómo podemos avanzar como sociedad, si aquellos encargados de velar por su cumplimiento, la ignoran, manosean y la ridiculizan ante la sociedad?, Evidentemente este hecho produce “anomia”, pero también muestra anomia en la propia institución judicial de la provincia de Santa Cruz.
El escritor y periodista Jorge Fernández Díaz hizo su columna radial advocando en un título muy fuerte, Crimen moral y traición a la democracia.
Otro problema político que se discute, aquí y ahora: la gran tragedia radica precisamente en que las tentativas y los tristes sucesos se consumaron cuando una presidenta –CFK- tuvo en un puño a los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial.
Esa abominable anomalía, que propició desvaríos autoritarios y un imperdonable seguidismo justicialista, es la que precisamente permitió el giro copernicano en las posiciones internacionales, un escandaloso intento de exculpación para imputados de terrorismo, la convalidación legislativa automática de todo un dislate, la protección judicial de los autores ideológicos de la movida, el acoso y tal vez el asesinato del fiscal que los denunciaba.

la posterior operación de descrédito del muerto, que se llevó a cabo de manera sistemática desde aquella ominosa Jefatura de Gabinete de Aníbal Fernández
A lo mejor la figura de “traición a la patria” resulte impugnable desde un punto de vista penal, pero no lo es desde una idea más amplia, ética y filosófica.
Porque ciertamente el cristinismo traicionó a la democracia. Y todo este repugnante festival nos refresca la patología que nos gobernó durante años, el espeluznante consenso social que tuvo y la complacencia progre que justificó toda aquella traición.
Y este enigma nos lleva a otro argumento que sobrevuela el país: ¿alguien puede creer con seriedad que “el populismo ya pasó”? La verdad es que la ciudadanía y sus representantes operan sobre un populismo que sólo en su variante más extrema fue parcialmente derrotado en las urnas, pero que permanece como un pulpo de múltiples tentáculos y como un magma de cultura, estructura, costumbre, servidumbre, privilegios, mafias y secuelas múltiples.
Para citar sólo un caso: la hipoteca económica heredada, es el explosivo que todavía Cambiemos no puede, o no sabe desactivar, y que sigue pendiendo con su espada de Damocles sobre nuestras cabezas asustadas.
En tanto, en su programa desde el llano en tv de Joaquín Morales Solá, habló con datos realmente interesantes: Una frase corre desde hace mucho tiempo por los tribunales federales: “Nunca olviden que Bonadio es un cazador. Sólo dispara cuando tiene la presa en la mira”. El juez escribió casi 500 páginas para ajustar los procesamientos y las prisiones que decidió, fueron los actos más importantes que ocurrieron por la denuncia de Alberto Nisman desde el asesinato del fiscal.
Lo que proponen muchos juristas no politizados es una lectura correcta del artículo 319 del Código Procesal Penal, que señala que el juez Bonadio, podrá tener en cuenta las características del hecho, la magnitud de la pena que puede imponerse, la reincidencia y las condiciones personales del imputado para estimar la posibilidad de fuga o de obstrucción de la Justicia, que justifican la prisión preventiva.

Ese artículo deja un margen muy amplio a los jueces para decidir sobre prisiones preventivas anteriores a una condena. No necesitan que se haya probado un intento de fuga o de obstrucción de la Justicia, como interpretan ahora buenos y malos.
D’Elía y Esteche tienen dos condenas firmes a prisión por otras causas. ¿Hay alguna duda de que son reincidentes y de que el juez actuó de acuerdo con la ley cuando les ordenó la prisión preventiva? Está demostrado que Jorge “Yussuf” Khalil conserva inmejorables relaciones con Irán y que podría ser ayudado para fugarse.
Hay franjas enteras del Estado, que son controladas todavía por el cristinismo. ¿Por qué el juez no puede suponer que la jefa de esa facción política, CFK, está en condiciones de recibir ayuda para entorpecer el trabajo de la Justicia? La misma pregunta cabe para el antiguamente poderosísimo secretario Legal y Técnico Carlos Zannini.
Zannini es una novedad que deparó el juez federal Bonadio, porque su nombre no estaba en la denuncia de Nisman. Todos los que han conocido el poder cristinista saben de la enorme e incomparable influencia que Zannini tuvo en CFK, sobre todo después de la muerte de Néstor Kirchner.
Aquella resolución de la Cámara Federal, que declaró inconstitucional al memorándum con Irán es un precedente importante para señalar que no se trató de una decisión política no justiciable.
Es el principal argumento de Cristina Kirchner: fue una decisión de política exterior propia del Poder Ejecutivo, dice, que los jueces no pueden juzgar. Es un principio que existe, con sus límites. Uno de ellos es que la decisión política no signifique un delito. Otro es que no sea una decisión arbitraria; es decir, sin fundamento.
La conclusión del juez Bonadio es que fue una decisión arbitraria, sin fundamento real, y que, por eso, puede ser juzgada y condenada por la Justicia.
El criminal atentado a la AMIA fue una agresión externa al territorio soberano argentino. De eso no caben dudas desde que la justicia argentina estableció que el atentado fue ordenado y financiado por el gobierno de Irán.
El Estado de Derecho está vigente en el país. Macri comete aciertos y errores, pero no ha hecho nada para vulnerar las garantías constitucionales. El discurso de la persecución política es el viejo pretexto de los que, claro está, no pueden explicar lo inexplicable.
En tanto en Santa Cruz, nada cambia, si podríamos decir que se presentó públicamente por parte del gobierno de Alicia Kirchner, quien sigue desaparecida, un festival de feriados, sin haber terminado de pagar sueldos en algunos sectores de octubre, deber a la gran mayoría noviembre y la ya utópica mención de sueldos de diciembre y el aguinaldo, que por el silencio parece ser parte de un secreto de Estado.

Los empleados pertenecientes a la administración pública reciben la opción de no ir a trabajar los días 22, 26 y 29 de diciembre y por supuesto el 2 de enero de 2018, solo faltó decir, que el ultimo apague la luz y el año próximo se verá, como sigue todo.

No hay mucho más que esperar, de una dirigencia política que se nos parece y merecemos, nada es casual, esto es lo que supimos conseguir los santacruceños…
Que Dios nos ayude…  

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