No se aprecia, certidumbre, ni alegría por el cambio…

Pueda ser por la época del año, donde se considera que es obligatorio hacer un arqueo, una especie de equilibrio, sobre todo lo malo que se hizo, y tratar de rescatar lo exiguo, que resultaría bueno, todo anotado, dentro de este inventario personal y único de cada uno, -y como suena algo presuntuoso- quizás solo, me ocurre a mí y a unos cuantos más…

Lo que me llamó más la atención, es la presencia, continua e insoslayable de la muerte, de la desaparición de afectos, una sensación que se suma al desánimo que genera, que la república, nuevamente haya caído en embudo, que no se sabe bien a donde derivará, cuestión que no solo aplica, para ciudad gótica, Santa Cruz, sino que abarca al país también…

En cada cambio de gobierno, hasta ahora, que debatía entre un período de ilusión y  otro de desencanto, de los argentinos, de aquellos que hablan de que vivimos en un país “condenado al éxito absoluto, casi como si fuera un partido de fútbol” o los que la “única salida es Ezeiza, para irse del país buscando otros horizontes personales”. Sin duda otra grieta que cada tanto se abre y profundiza más.

Para cualquiera de los mortales de a pie, que estamos aquí, esto es los que nos tocó vivir, por tanto la discusión entre optimismo y pesimismo es inagotable y nos da una pista de cómo somos y cómo nos entendemos como sociedad.

Aunque pueda ser considerado extraño, los pesimistas suelen ser considerados más serios y espiritualmente superiores a los optimistas. El pesimista desconfía del futuro promisorio, que narran en sus discursos los políticos, porque él, está seguro, que el país, está y estará en problemas.

Según el economista, Pablo Mira, docente e investigador de la UBA. Para un pesimista, un optimista no es más que un vendedor de ilusiones a domicilio, un ingenuo en el mejor de los casos y un defensor del statu quo y del poder. Un pesimista es, después de todo, un optimista con experiencia.

Poco se sabe, sobre los resultados, pero podría decirse, que los libros –tan comunes y comprados por cientos- de autoayuda insisten en que ser optimista habilita sentirse bien con uno mismo y triunfar en la vida.

Dicho esto, y a juzgar, por la cotidianeidad, es inútil preguntar a un pesimista o a un optimista por su actitud, pues su respuesta invariable será que su postura es realista y ambos como es habitual tendrá su razón. Y remarcando mi disposición personal, lo positivo rara vez tiene una apariencia categórica.

En el debate entre optimismo y pesimismo la economía parece haber tomado partido. Definitivamente, hay más pesimismo que optimismo sobre la posibilidad de que esto, que vivimos, cambie en el futuro.

En todo caso, para aquellos, que desean no enrolarse en ninguna postura, cabría una tercera opción, que contiene a las dos, más un agregado adicional, que es el realismo.

Es común leer en las redes sociales, que los habitués de ellas, dicen que se avecinan cuatro peores años, y esto suena absolutamente relevante, si se cundiera, que un 48% de votantes, incluidos los santacruceños, optaron por volver a lo tristemente conocido.

Debo reconocer, que esta sensación de desgano, de pocas expectativas es generalizado, no se vislumbra alegría, ni ánimo de festejos, salvo en los reductos del que será el ministerio del odio k, que ya sueñan con perseguir, maltratar a los opositores, periodistas críticos o seguidores de Cambiemos.

Podría haberse esperado que a menos de un mes de la asunción del cuarto gobierno kirchnerista/cristinista, cambiaría el humor social, y se notaría una idea de todo será mejor en un futuro mediato, pero esto no está ocurriendo, habrá seguramente montajes de espectáculos y movilizaciones populares, pero en el fondo, la incertidumbre y la angustia estará enmascarada detrás de la fiesta nac&pop que se montara.

Un adelanto, estará dado aquí en ciudad gótica, Río Gallegos, cuando, se inicie el premio otorgado por los votantes y  asuma el segundo mandato Alicia Kirchner, en el acto que se realizaría el 7 de diciembre.

Evento institucional/político del que poco y nada se sabe, aunque por lo que está trascendiendo, será solo que la militancia local honre a sus líderes k de siempre.

No ha de esperarse, que hasta que asuma el gobierno de CF y AF, se den a conocer, anuncios, o cambios focales de la gestión del gobierno provincial, sólo como condición necesaria, se conoce ya que todo, deberá esperar para estar en sintonía con lo que anuncie el cuarto gobierno kirchnerista/cristinista, que lidera CF.

Estamos transitando el reino de los trascendidos, de las operaciones de prensa, de los carpetazos generados desde el equipo técnico económico de AF, que filtra algunos datos para dar lugar a cada vez, más alocadas ideas.

Uno de los puntos centrales del supuesto nuevo paquete de medidas a lanzar por el gobierno de AF, dispondría, desde diciembre, el pago de un aumento salarial universal para la totalidad de los trabajadores, un incremento en el monto de los planes sociales y una suba de las jubilaciones, adicional a la prevista para el mismo mes, por efecto de la aplicación del índice de movilidad.

El incremento salarial, que se haría mediante un DNU, sería una suma no remunerativa (en negro) pero con posibilidades de ser tomada a cuenta de los aumentos que se acuerden en futuras negociaciones paritarias, tema que no se usa hace tiempo en Santa Cruz, habl. de paritarias, si las sumas en negro.

El monto de la suma, que también alcanzará a los trabajadores estatales, no está definida y dependería del Estado de las cuentas públicas con los que se encuentren AF.

Por eso dicen que ya negocia con los empresarios para garantizar el pago de esos aumentos. A cambio ofrecería, el nuevo gobierno, a las empresas diversos beneficios impositivos que compensen en parte la mayor erogación salarial.

El resto de la implementación es un secreto, por lo que no hay ninguna explicación, y por ello suena más a magia contable, que plan sustentable, y sería financiado con un –supuesto- aumento del consumo.

El ya famoso acuerdo para el congelamiento de los precios de una canasta de entre 300 y 500 productos básicos por un período mínimo de 6 meses, no tienen tarifas a la vista.

Otro de los temas que dicen se estudia, con algo de lógica, es habilitar nuevas líneas de financiamiento para el sector productivo, en línea con la apuesta de reactivar la economía.

Las medidas, serian el envío de un proyecto de ley tipo ómnibus para habilitar nuevamente la Emergencia Económica, pero sin duda, el problema central que enfrenta el país es la deuda interna y externa. Si no lo resuelve, no habrá forma de implementar un programa macroeconómico que le permita recuperarse.

Retornando al principio. No se aprecia, certidumbre, ni alegría por el cambio, del gobierno nacional, que tantas expectativas, había generado en más de 12 millones de argentinos…

Cuál es el sentido que estar usando el Miedo, la Incertidumbre y la Duda, de lo que harán, esto es usado frecuentemente como una estrategia comercial, que consiste en sembrar información negativa, vaga o torcida, con el objeto de perjudicar a un competidor.

Pero ya terminó la campaña, porque el gobierno de CF y AF, no muestra de una vez por todas, sino quieren todas, algunas cartas, para saber que viene por delante, para el ciudadano de a pie, y le quitan algo de dramatismo a esta situación que se viene soportando desde el resultado de las PASO, la transición quizás más larga de la historia contemporánea Argentina.

Finalmente y obligado a volver a ciudad gótica, volvió a llover y todo se repitió, -vale aclarar, que nadie sensato supuso, que dejaría de inundarse la ciudad, con los colocar desagües en algunas calles- no obstante la propaganda, habla claramente para que “no se inunde más la ciudad” y esto volverá a repetirse cada vez, que caigan unos pocos milímetros en tiempo breve, es más que sencillo, el agua no tiene donde escurrir, además de no haber sistema pluvial, el nivel de los barrios, es tan anárquico, como su supuesta urbanización, todo hecho a los ponchazos , atado con alambre y realizado con un escaso nivel profesional.

Los denominados barrios, bajos –casi todos- sufren inundaciones y tal vez convenga decir, seguirán de la mismas forma, no hay ningún plan posible para corregir, una ciudad gótica, llena de caprichosos pasajes, construida sin ninguna infraestructura, con cloacas de pequeño diámetro, sin mantenimiento, donde se arroja todo y de todo.

Y para colmo, casi como una burla, a poco de haber llovido, salió el sol, iluminando calles anegadas, a pocos metros donde se terminaron de destruir calles y avenidas, las inundaciones siguen dándose como siempre, quizás, la obra aún no está concluida, pero eso ya no importa, la pésima comunicación institucional del municipio, hizo creer, engañó a muchos diciendo que habría un antes y un después de la obra, que si bien será considerada el inicio de algo importante, no menos cierto es que mostró que todos los que estuvieron anteriormente en la gestión, no tuvieron la suerte de que un gobierno nacional, como el de Macri, le diera unos 250 millones de pesos, para que queden enterrados en la ciudad, que le fue tan hostil y que le mostró su peor rostro en cada elección.

Si fuera, un intérprete de tarot o futurólogo, diría, que ciudad gótica, ha merecido lo que le correspondía, premio de su fidelidad a un proyecto político, que no le dio siquiera, una obra para que lo recordaran, este inicio de obras de desagüe, quedará para la historia contemporánea, como la mayor, a pesar de haber tenido, residentes de esta ciudad en tres periodos presidenciales. Pero claro no importa, ganaron y seguramente lo seguirán haciendo, la lógica nunca acompaño al santacruceño de a pie.

Mientras tanto, se sigue esperando, en una danza ritual, para conocer quiénes serán los que manejarán ciudad gótica, Río Gallegos, los ministros que conducirán los destinos de Santa Cruz, todo unido a la incertidumbre del gabinete nacional.

De todas formas, una vez más. No se aprecia, certidumbre, ni alegría por el cambio de gobierno, por el contrario, el silencio y la indiferencia, están ganando, siempre considerando que, un mes exactamente, estaremos transitando la navidad, para aquellos que profesan la religión católica,  y para el resto, la llegada del fin de año, todo sigue y continuará igual.

Que Dios nos ayude…

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