Llegó el fin de Noticias en la Red…

El año 2021, con las disculpas anticipadas por los términos, fue un año absolutamente de mierda, nada quedo sin pasar, pelear, como si fuera una guerra.

Para conseguir ser vacunado, mientras los políticos del gobierno provincial, se vacunaban en sectores VIP.

Tratar de sobrevivir con jubilaciones y sueldos miserables, en una provincia que dicen es una de las más ricas del país, por los recursos que tiene, pero que realmente no se ven.

Cuando se suponía que todo lo peor podría haber pasado, un brote de covid en la radio, terminó de complicar todo.

Me temblaban las manos cuando tuve en el teléfono la confirmación del laboratorio, que decía textualmente.

Se le comunica que su muestra indicó que es DETECTABLE del virus en las vías respiratorias.

Tenía dos dosis de Sinopharm, la antigripal y la pneumovax vigente. Nada fue suficiente.  

A partir de allí, vendrán quince días donde ningún síntoma falto, la soledad, la incertidumbre.

La espera de que el Estado contestara los llamados o los correos, o los mensajes en redes sociales, nunca llegó.

Fueron médicos, enfermeros, técnicos, ángeles que medicaron, acompañaron, y contuvieron, hasta una médica, vino a tocar la puerta de la cueva, para ver cómo estaba y que necesitaba.

Los vecinos, mis hijos, los afectos, a todos ellos, muchas gracias, siento la necesidad de decirlo una vez más por la radio, en este el último programa de Noticias en la Red, aunque vale aclarar, que lo hice en forma individual a cada uno.

Y en este último programa de Noticias en la Red, no abandonare la costumbre de insistir.

Pregunten, vayan al Complejo Cultural, averigüen para vacunarse o por el refuerzo.

Sobran vacunas, hay cientos de miles en Santa Cruz, por eso vean www.santacruz.gob.ar/vacunarparaprevenir

Hasta este momento llegaron -706.437 vacunas.

Y aplico de la 1er dosis -284.072 y de 2da\3ra dosis y refuerzo 236.075.

Desde el año pasado se vacunó a 558.802. personas.

En Santa Cruz, hay guardadas según el monitor de vacunación del ministerio de salud de la nación, 147.635 vacunas.

Y extraoficialmente, se aplicaron desde la última actualización aproximadamente (3.037).

La provincia de Santa Cruz registra 988 muertes atribuidas a COVID19, desde que comenzó la pandemia.

Y el Ministerio de Salud de la nación consigna, que son ya 116.964 los muertos en todo el país. (hoy 15).

Hace algún tiempo, durante este incierto año, leí un texto de Andrea Calamari que es Doctora en Comunicación Social, docente e investigadora en la Universidad Nacional de Rosario.

Que me obligó a repensar muchas ideas que tenía sobre los tiempos pandémicos.

Los analistas lo saben bien: el lenguaje, la palabra, saca a la luz lo que queremos ocultar, lo que está latente y lo que no queremos ver de nosotros mismos.

Más aún, las afirmaciones de un individuo pueden ser mentira, pero su esencia queda al descubierto por el estilo de su lenguaje, de la palabra.

Algo así como decir, que al escucharlo hablar, al tipo de la radio, por caso a Oscar Muñoz, sabemos realmente quién es, como es como persona y que podemos esperar de él.

Sé que he aspirado, -aunque tal vez, solo soy un presumido-, pero soñé, y ambicione usar, la magia de la palabra, el relato cotidiano, como herramienta de comunicación.

No tengo ni inteligencia, ni capacidad de hacer nada más que un contar en la radio de lo que veo y me pasa.

Seguro no lo logré, pero me esforcé, le dediqué horas, desvelos y preocupaciones, todos los días, para presentar un producto honrado, digno de la audiencia.

Que es como un fantasma, sé que están, pero ignoro cuántos hay en realidad, es probable que sea parte de este medio, la maravillosa radio.

Hablar en silencio, para llenar el silencio de otros, muchos, pocos, no sé.

Así sea uno solo, para mí, termina siendo suficiente.    

Es la confusión que a veces me abruma, y me generan permanentes titubeos.

No sé si las sociedades pierden la razón como las personas, pero sé conoce, que la locura suele manifestarse a través de un discurso delirante.

Los acuerdos básicos, el equilibrio de poderes en una República, el sentido común, las garantías constitucionales, todo quedó suspendido, de alguna manera en esta aún presente pandemia.

No fue tiempo para vivir libertades individuales, ni de líderes, ni estadistas, solo tuvimos roba vacunas, fiestas en la residencia presidencial de la quinta de Olivos, viajes que no podíamos hacer.

Solo políticos privilegiados, mientras nosotros estábamos encerrados y no podíamos cuidar o velar a nuestros muertos.

Aquí en Santa Cruz, en ciudad gótica, al igual que en el resto del país, a las nueve de la noche, había que estar en el balcón, en frente de la casa, en el jardín.

Y aplaudir a los trabajadores de la salud, hasta se cantaba el himno.

Fueron unos meses en los que, hasta los malos políticos, se sentían buenos y mejores.

Ahora, aquí en la provincia de Santa Cruz, esos mismos médicos, cuelgan sus delantales en la reja de la casa de gobierno.

O está en el izamiento del pabellón nacional los domingos, antes fueron los enfermeros del Hospital Regional que acamparon, hasta que la policía los detuvo.

Hubo otros que los garrotearon, lo de siempre, la memoria corta del argento, Dios quiera, que los que ningunean, los que golpearon, no vuelvan a necesitar un médico.

Un enfermero, un kinesiólogo o un técnico mal pagado, para que lo ayude a salir adelante.

Siempre digo que los cierres, las despedidas, no son tan complejas, porque con un resumen, se salvan algunas cuestiones, y se hacen aclaraciones, por si el programa no continúa el año próximo.

Lamentablemente esto es materia incierta, no depende de la voluntad propia, solamente.

Los comienzos en cambio, deben ser no solo promesas, sino de alguna forma la definición de lo que se hará, y ahí está lo difícil.

Prometer algo que será muy difícil y trabajoso de cumplir, en realidad, el inicio es todo un desafío. Pero ahora se trata de hablar del final.

Desconozco si decidirán que continúe Noticias en la Red, si en estos años pandémicos, la forma fue discontinua, hace casi una década que todas las tardes, estamos en este horario que, en primera instancia, se pensaba desde la emisora, sería demasiado tiempo, dos horas.

Intente, aspire a mostrar que trabajé diariamente para estar a la altura profesional de un programa de radio.

No digo bueno, ni de calidad, esto lo juzgará la audiencia, los dueños de la emisora, pero el producto radial, pretendió ser simplemente honorable, hecho con amor por la profesión. 

Aquellos que tenemos la bendición de haber trabajado toda la vida de lo que a uno le gusta, de lo que ama, de haber ejercido la profesión, en Radio, en televisión, en diarios, en sitios web.

En realidad, lo que uno hace diariamente no es un trabajo, sino un placer, es reconocer que se lo retribuye, por hacer lo que se quiere de verdad, en síntesis, no creo que haya un placer mejor.

También creo que es interesante marcar, a pesar que la memoria social caiga rápidamente, supe ser conocido, mas no reconocido.

En voz baja supe decir muchas veces, que soy un cuentapropista, trabajo esperando respuestas del oyente.

En este caso, tal vez sea una especie de narcisismo de aquellos que fuimos alguna vez populares por salir en la tv, o ser escuchados masivamente en las radios, o ser leídos por las notas que escribía.

Eso ya es parte de la memoria de un viejo, sin lugar a dudas, ya fue, ya fui.

Y pienso en el cuentapropista, porque por alguna extraña razón, siempre se está, como periodista, a expensas de las propinas que se recibe.

Obviamente, entra en la colisión de lo que uno considera que realmente vale su trabajo, su dedicación, su profesionalismo y lo que los otros quieren pagar.

Pero es más que la metáfora de las propinas monetarias, es un concepto más amplio, es el saber que el trabajo, es interesante, honorable y dedicado.

Se notará que no hablo de la consideración de bueno, muy bueno o excelente, esa calificación es arbitraria.

Y para el caso, las que más importan, -a mi humilde criterio- son los mimos, algún halago pequeño, el afecto de unas pocas palabras.

Ya perdí en estos años, gente querida, mi mejor amigo, la mama de mis hijos, y durante la pandemia a mi mama.

Y cuando uno empieza a ver su propio final, la plata, el poder, la ostentación, la ambición, dejan de ser importantes y quedan en un estadío absolutamente secundario, prescindible.

Nadie es importante, ni imprescindible, todos somos sustituibles, transcurrido el tiempo, que actúa inexorablemente como una especie de gran borrador, de lo que vamos perdiendo o dejando atrás en nuestra vida.

Ahora bien, finalmente y parafraseando a mi padre Edelmiro, (como me hubiera gustado llamarme como él).

Que supo decirme en su ocaso, procuro todos los días, no ser un pelotudo viejo, me esmero es ser un buen viejo y algunas veces un poco pelotudo.

A ver señores y señoras, a los pocos que están ahí, este es el final de Noticias en la Red, solo Dios sabe qué pasará.

No es simplemente permanecer y durar, porque subsistir, no es existir, ni honrar la vida. Merecer la vida, no es callar, ni consentir a tantas injusticias cotidianas.

Aunque no se note, combatí durante todos estos años, ser intelectualmente honrado.

Sé que soy un maleducado y que las malas palabras, son muchas veces más que la lógica de un contenido interesante.

Pero la mayoría de las veces, no encuentro otra palabra, para comentar la crónica diaria, de lo que me pasa como un ciudadano de a pie más.

Esto es el final de Noticias en la Red.

Que Dios nos ayude, o en quienes ustedes crean, muchas gracias.

Accede a la editorial del periodista Oscar Muñoz. Jueves 23 de diciembre de 2021.

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